Artistx Wes Sanders
Esta pieza nació de caminar. De bajar la mirada, agacharse una y otra vez a recoger ramas de las calles de la Ciudad de México. De mirar lo que otros ignoran. Durante semanas, Wes Sanders acumuló con paciencia esos restos naturales—torcidos, quebrados, imperfectos—para luego tejerlos en algo que recuerda un refugio, pero también un cuerpo, una red, un útero, una ofrenda.
Refugio de Luz parte de una idea sencilla pero poderosa: el impulso de construir abrigo está en nuestros huesos. Antes de cualquier herramienta, lenguaje o ciudad, los humanos buscaron cómo cubrirse, cómo protegerse. Y lo hicieron con lo que había a la mano. Esa sabiduría no se perdió. Sigue viva, aunque no siempre la notamos.
Aquí, las ramas se entrelazan como si respiraran. La luz que brota desde adentro no busca iluminar el espacio, sino recordarnos algo que ya sabíamos: que crear refugio es una necesidad compartida. Que el hogar puede ser temporal, frágil, incluso hecho de lo descartado. Pero cuando se sostiene desde la intención y el gesto, se vuelve sagrado.
Wes no sólo construyó esta instalación con las manos. También lo hizo con la memoria—la suya y la de quienes vinieron antes. Es imposible no pensar en quienes recolectaron ramas siglos atrás, no por arte, sino por sobrevivencia. Esa línea invisible entre el pasado y el presente atraviesa toda la pieza.
Este refugio es también una pregunta: ¿qué estamos cuidando cuando construimos? ¿A quién? ¿Y con qué materiales? No hay respuestas cerradas. Sólo la invitación a entrar, a estar, a sentir que la luz no está puesta para brillar, sino para acompañar.

You may also like

↑Back to Top